Quieren recuperar la herencia esclava en Córdoba

Publicado: septiembre 12, 2015 en Prensa

La UNESCO declaró “sitios de la memoria” a la Manzana Jesuítica y a las Estancias de la Compañía en el interior.

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Jesús María. El 9 de septiembre comenzará en la ciudad de Córdoba el certamen Huellas II, que integra el programa de actividades de un intenso trabajo de investigación cuyo objetivo es visibilizar la herencia cultural de la esclavitud en Córdoba.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) avala este proyecto y declaró sitios de la memoria de la denominada “Ruta del Esclavo” a la Manzana Jesuítica y a las Estancias Jesuíticas.
En ese marco habrá presentaciones y disertaciones de especialistas y estudiosos acerca del legado de los esclavos como integrantes de la organización de la Compañía de Jesús, que no fue menor pero lo borraron de los libros de historia.
La investigación pone luz sobre temas que el paradigma europeo impuesto en el siglo XIX intentó ocultar hasta nuestros días.
El Director de la Estancia Jesús María – Museo Jesuítico Nacional, Nelso Lenarduzi, y la responsable de la Estancia Santa Catalina, Daniela De la Torre, presentaron Huellas II junto a la investigadora Belén Dominguez y a la encargada de Gestión Cultural en la Estancia Jesús María, Silvia Ruibal.
El certamen finalizará con la presentación de una muestra sobre los sitios de la memoria en la Ruta del Esclavo, el próximo 12 de septiembre, aunque ya está montada en el pasillo de los aposentos del Museo y puede ser apreciada por los visitantes.
En estas jornadas se hará hincapié en la importancia que los esclavos tuvieron en la edificación de todo el patrimonio arquitectónico de la Orden Jesuita.
Decenas de investigadores presentarán trabajos que se hicieron sobre los tejidos, la literatura, el arte, la comida, la herrería y otros legados cuyo origen esclavo quedó escondido.
“El locro, la tonada cordobesa”, mencionó Ruibal sólo a modo de ejemplo cuando habló de todo lo que tenemos incorporado como nuestro y, en realidad, tiene una raigambre en culturas africanas o aborígenes.
En cada una de las estancias no había más de tres monjes jesuitas y el grueso de los trabajadores eran esclavos que no sólo tenían funciones secundarias, sino que eran responsables de áreas centrales en la vida de cada emprendimiento productivo.
Dominguez destacó que al momento de la expulsión de los jesuitas, en Jesús María había 269 esclavos que trabajaban las 9 mil hectáreas de tierra que dependían de la Estancia.
Tenía una productividad mayor que muchas otras y, por ejemplo, el herrero, que era el encargado de dirigir hasta la fabricación de los implementos de labranza, era un esclavo.
Todo eso quedó perdido en el tiempo y muchas personas no saben que los muros de piedra de la Estancia, que tienen en muchos casos más de un metro de ancho, fueron construidos por obreros que trabajaban por el agua y la comida hasta el día de su muerte.
La presencia de los africanos en Córdoba forma parte de nuestra memoria colectiva y son parte fundamental de la identidad cordobesa, que sufrió durante décadas un proceso estructural de “emblanquecimiento e invisibilización”.
 03-09-2015
Fuente: http://www.eldespertadordiario.com.ar/eldespertador/detalleNovedad.php?id=7625

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