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Imagen  —  Publicado: noviembre 14, 2017 en Cursos, Encuentros, Eventos, etc., Prensa

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Con motivo de un nuevo aniversario del Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, la artista plástica Hilda Zagaglia (miembro del Grupo Córdoba Ruta del Esclavo) junto a los vecinos, maestros, artistas, estudiantes y músicos de la ciudad de Alta Gracia y localidades aledañas, realizarán una intervención artística, paseo y recorrido denominada “Las memorias del agua en Alta Gracia: energía hidráulica, esclavos y producción agrícola en la acequia, el Tajamar”.

Día/Hora: 10 de noviembre a partir de las 8:30 hs.

Punto de partida: encuentro de los dos arroyos (debajo de la pileta olímpica del parque García Lorca).

Las personas que lleguen más tarde pueden unirse al grupo siguiendo las cintas rojas que se irán dejando en la trama urbana para marcar el camino. También podrán visualizar las diversas intervenciones que se irán haciendo hasta llegar al Tajamar. La hora prevista de llegada a este punto será las 11:20 hs donde actuará un grupo de músicos locales que ejecutarán temas afro, mientras se espera a los caminantes.

Se recomienda llevar calzado liviano para caminar. Se suspende en caso de lluvia.

Esta actividad está apoyada por las secretarías de Turismo, Cultura y Educación de la Municipalidad de Alta Gracia, el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers, el Grupo Córdoba Ruta del Esclavo y la Red de Institutos de Estudios Históricos de la Provincia de Córdoba . Participa también el colectivo  “8 de noviembre”, quien viene apoyando estas intervenciones desde el año 2013.

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Detalles de la intervención artística

Objetivos: nos centramos en la apropiación y conformación de memorias y espacios en relación con la producción de la otrora Estancia Jesuítica, conmemorando además a Remedios del Valle, esa hija de esclavos y Capitana del Ejército de Belgrano, a fin de unir su recuerdo a la presencia de los esclavos en Alta Gracia. Como artista plástica mi propuesta activa imágenes invisibles, mediante la intervención callejera, para reconocer aquellos sitios donde trabajaron con fines productivos, entre 270 y 300 esclavos, bajo la tutela de los frailes. Así busco develar la memoria oculta en sitios y paisajes de la Estancia de Alta Gracia, que muchas veces recorremos sin percibir las huellas de aquellos hacedores.

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La intención de esta performance es lograr en el espacio urbano de Alta Gracia, una intervención poética con referencias al rastro y la huella de quienes nos legaron el uso y disfrute de la energía del agua en este nuestro paisaje.

Es de interés que quienes participen en ese recorrido se sientan sorprendidos y puedan a su vez preguntar, cuestionarse, escuchar, mirar, reconocer la herencia a través de la antigua presencia del agua en ese canal actualmente atrapado por la trama urbana de Alta Gracia y desaparecido, en partes. Se trata en esta intervención de articular conocimientos, curiosidad y búsqueda más allá de lo tapado, logrando esa inalcanzable revelación de lo escondido, de la que somos herederos y responsables. Así renovada la mirada aportará a la memoria sobre los esclavos y saldrá “a la calle”, con una mirada más abarcadora. El eje conceptual de la intervención es reflexionar sobre cómo ingresa el cuerpo esclavizado en el nuevo mundo, cómo deviene un cuerpo para las batallas, entre ellas, las de construcción y producción del agua. Así vinculamos tierra–paisaje–cuerpo como propiedades a dominar, silenciar, producir.

Se tratará de recuperar las formas de estos cuerpos ignorados, lugares donde trabajaron y aprendieron intercalando modos de percepción entre tiempo-memoria y espacio, entre lo vivo y lo plástico de nuevas formas teatrales y escultóricas.

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Recorrido: efectuaremos una caminata que unirá el presente con el pasado jesuita, mostrando la obra de ingeniería y las estructuras en las que basaban su producción de energía hidráulica. Recorremos la acequia que alimentó de agua al Tajamar, ya que nuestra propuesta invita a un recorrido por los espacios aún visibles de la acequia, reconocer en los fragmentos la historia vivida por aquellos que habitaron, trabajaron y recorrieron (a veces dolorosamente) este paisaje dejando huellas. A lo largo del arroyo  reconoceremos, a través de restos y  fragmentos, los trabajos en hidráulica realizados por los afro esclavizados, que construyeron la acequia bajo la dirección de los frailes.

El mencionado embalse del Tajamar (1659) fue una herramienta fundamental para el desarrollo económico de la Estancia, en tanto estanque de agua destinado para riego de la Huerta ponía en funcionamiento dos molinos y un batán. El canal alimentador comenzaba con un ingenioso conjunto de recolección de aguas, conformado por dos represas con canaletas reguladas por compuertas. Recibía las aguas de los arroyos de la Estancia Vieja y de los Paredones. Era una zanja a cielo abierto que recorría dos kilómetros de terrenos irregulares (hay quienes aseguran que eran cuatro…), para alimentar el estanque. Este hecho demuestra la capacidad e ingenio de los jesuitas, para resolver la infraestructura necesaria y obtener agua de riego para la Huerta, lo producido en la misma era enviado a los colegios y conventos de la Córdoba del Tucumán. Con el tiempo la ciudad creció y el canal que proveyó de agua a la represa quedó obsoleto, desde hace aproximadamente unos 20 años. Actualmente el agua ingresa por aporte que hace la empresa COSAG y desagües pluviales. Su espacio original era de unos 4 hectáreas y se ha reducido a 2 hectáreas, destinado a espacio de recreación en la actualidad atrapado en el centro histórico de la misma.

Finalizaremos el recorrido descubriendo…

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Participantes y Actividades:

El colectivo se conformará con vecinos, maestros, artistas, alumnos de las escuelas y músicos. En la intervención se dialogará en el espacio urbano con los restos y huellas del pasado jesuítico, trayendo a la memoria los cuerpos y acciones de los esclavizados, tratando de asir lo irrecuperable, aquello perdido, negado, olvidado, acerca de aquellos 300 esclavos negros carimbados.

En el recorrido urbano para traer a la memoria a los esclavizados, la acción performática dejará fragmentos silenciosos, reiteraciones de formas y símbolos, mediante dibujos en las calles de las carimbas −marcas con las iniciales de los propietarios, plasmadas a fuego sobre la piel de los cuerpos comprados− realizados con tizas rojas sobre las calles del recorrido, colocando cintas rojas que juntamente a acciones teatrales aludirán a la cultura africana. El acto de pintar/dibujar en otras dimensiones las carimbas sobre la acera proveerá sentido a la intervención del espacio urbano. Trazar ahora las líneas del dolor es memorar los cuerpos comprados, carimbados, experimentar en este presente la historia dolorosa de otros. Esa acción silenciosa se acompañará con el sonar de bombos y tambores, a cargo de músicos que conforman el colectivo. Así preguntándose que pasó, qué hubo, implica además un desafío a la imaginación y a la reflexión, para descubrir aprendiendo un nuevo modo de mirar–mirando.

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Como otras actividades, además de la acción con carimbas, dibujo, teatralidad y música, se conformarán collages de textos, mediante palabras, nombres de esclavos, oficios, y precios pagados, y otros datos distribuidos en el espacio con la intención de producir resonancias en las memorias del inconsciente colectivo.

Como país atravesamos preocupaciones identitarias; como vecinos tratamos de conocer estas identidades, cuestionando el poder ejercido sobre estos cuerpos, que acarrearon discriminación, sometimiento, ignorancia y silencio.

Así, desde el arte se trata de responder a las preguntas generadas por las ciencias, los investigadores, los antropólogos acerca de cómo se puede resistir ante la oscuridad e invisibilidad de este grupo humano que fue tan importante en la vida del continente americano desde la conquista.

Esta propuesta escénica significa una práctica liberadora en la tensión arte-vida, a través de la historia del poder de cuerpos invisivilizados formando parte de una poética política que intenta conectarse con lo simbólico de nuestra cultura, y apropiarse de esta manera de la historia.

Así reflexionamos sobre lo que somos, que somos lo que nos han enseñado y sobre la manipulación o prácticas del conocimiento.

La escena se desarrolla en un ver haciendo, Y se participará de una suerte de verdad redimida ante los que miran.

Estas manifestaciones urbanas dejan de pertenecer a un espacio físico cerrado. Y el arte como manifestación participativa interdisciplinaria es un desafío para plantear nuevas lecturas en la re-elaboración de la realidad.

Es una manera de resignificar-relacionar valores con nuevas dimensiones ético-estéticas.

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Por Ley Nacional Nº 26.852 del año 2013, se instauró el 8 de noviembre como Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, en conmemoración de María Remedios del Valle, “La Capitana” o “Madre de la Patria”. El General Manuel Belgrano la había designado “Capitana del Ejército” por su arrojo y su lucha heroica junto al Ejército del Norte. Participó en las batallas de El Desaguadero, Salta, Vilcapugio y Ayohuma.

Arquitectura y huella esclava

Arquitectura y la huella esclava – Hilda Zagaglia

Este material audiovisual (ver link Arquitectura y la huella esclava), confeccionado por la profesora Delia Prado con base en la intervención artística “Arquitectura y la huella esclava” de la reconocida artista plástica Hilda Zagaglia, muestra el trabajo realizado en el centro histórico de la ciudad de Alta Gracia con motivo de la conmemoración del Día Nacional de los Afroargentinos y la Cultura Afro en el año 2014.

De Carimbas y Carimbados

Publicado: noviembre 2, 2017 en Prensa

Compartimos con Uds. una interesante muestra de la artista plástica Hilda Zagaglia, miembro del Grupo Córdoba Ruta del Esclavo, que tuvo lugar en el Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM) en el año 2012.

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Frente del catálogo de la muestra, De Carimbas y Carimbados, en el CEPRAM, Centro de Promoción del Adulto Mayor. Córdoba, mayo de 2012.

Una muestra sobre la temática de la esclavitud

En el CEPRAM, Centro de Promoción del Adulto Mayor, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba, se realizó una muestra intercultural sobre la temática de la esclavitud en Córdoba, desde el 8 de agosto de 2012, bajo el título De Carimbas y Carimbados. Participaron la artista plástica Hilda Zagaglia, el músico y actor Marcos Esqueche de la comunidad afro peruana y la escritora Delia Prado, autora del libro Francisco, yo esclavo.

Se hizo una intervención dentro del instituto con la participación del personal del CEPRAM y también un representante del museo de la estancia Jesuítica de Alta Gracia. Córdoba, Argentina, quien colaboró para instalar el material aéreo de la muestra.

El origen de los objetos instalados en esta exposición proviene de la ejecución de una muestra-intervención mayor efectuada en el Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, denominada Cartografías del despojo, en febrero de 2012.

Los objetivos planteados fueron:

  • Sensibilizar diferentes áreas de espacios sociales.
  • Evaluar lo programado con lo efectuado.
  • Fomentar el conocimiento e intercambio multidisciplinario, salvando las memorias de la diáspora esclava en América.
  • Trabajar en equipo (presentación del libro, Francisco, yo esclavo, de Delia Prado e intervención musical y didáctica por parte de Marcos Esqueche.
  • Promover la información (a través de las técnicas del ploteado, intervención en los muros y muebles de la institución).
  • Participación y refuerzo de la tradición oral y musical con demostración y explicación de los instrumentos musicales tradicionales.

Los ejes conceptuales de la producción artística fueron planteados a través del arte acción e integración del personal de áreas del instituto. Con ello se logró un conocimiento que permitió desarrollar una alquimia restauradora, cambios de la oscuridad a la transparencia, al arte conocimiento, memoria y sanación transitando por los estados de vida o muerte de los seres esclavizados.

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Dorso del catálogo de la muestra del CEPRAM.

Fundamentos

No resulta fácil desgastar las huellas del camino en el que hubo una planificación de parte de los medios dominantes.

Las presencias de afrodescendientes e inmigrantes africanos conforman con los pueblos originarios otras diversidades. Se trata, hoy, de recuperar la historicidad de sus luchas que las políticas estatales han tenido como objetivo “ocultar”, “tapar”, “ignorar”, “negar”, conformando así el imaginario de pueblo – nación,  ese paradigma en que nos hicieron creer -pensar: una Argentina blanca, europea llegada de los barcos, “olvidando” así esos barcos que llegaron antes, repletos de negros de África quienes se mezclaron en el encuentro con los pueblos originarios. Pero sí generaron una cuestión de clase, cuyo ejemplo extremo podría ser el de Santiago del Estero, donde solía repetirse: “acá no hubo ni negros, ni indios”; expresión que perduró por muchísimo tiempo en la población. Eso es echar un manto de olvido sobre la trama de la población, que se fue generando a través de políticas estatales.

Así se conforman las estrategias de blanqueamiento de la población, en esta tierra que ha negado la diversidad, lo sabemos los que hemos crecido bajo el síntoma del “mirar negando”.

La diversidad olvidada y negada emerge con toda su fuerza a través de las prácticas culturales heredadas en la danza, música, comidas, literatura, que conforman nuestro cuerpo identitario.

Una de las tantas cuestiones referidas es cómo abordar la toma de conciencia de la existencia y persistencia, ya que el estado se encargó de invisibilizar a negros y aborígenes, quienes fueron el sostén de toda la producción de nuestro suelo, desde la conquista y durante los siglos posteriores.

De Carimbas y Carimbados

El título de la intervención se refiere a Carimbas, las marcas grabadas a fuego en los cuerpos de los esclavos comprados. Y Carimbados eran ellos, los marcados que podían tener muchas marcas de acuerdo a los diversos dueños por los que fueron pasando a través de sus existencias.

Carimbo: hierro que se utiliza para marcar las reses y que durante la época de la esclavitud se empleó para la misma función aplicada a los negros. (Néstor Ortiz Oderigo, diccionario de africanismos en el Castellano del Río de la Plata).

Todo esclavo comercializado legalmente era marcado con un hierro candente llamado “carimba”, era el signo de propiedad y o comercialización o introducción legal del esclavo que, recién arribado al puerto de embarque, era denominado negro “bozal”. En cuanto a la cantidad de marcas impresas en el cuerpo, por lo general y sin importar su condición de “muleque”, los esclavos eran marcados en el pecho, espalda o el cachete con la marca del puesto de embarque o responsable de asiento, con la “marquilla real”, signo de la comercialización e introducción legal, y por último con la marca del comprador o “amo”, hecho que habilitaría el uso de nuevas marcas en la medida que éste era nuevamente vendido.

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Detalle de  una carimba, instalada en los patios del instituto en la muestra De Carimbas y Carimbados.

Desde el arte, por un cambio, contra la oscuridad

Me he preguntado: ¿cómo recuperar identidad y etnicidad? ¿Y cómo efectuarlo desde el arte?

Distintos fueron los montajes efectuados a través de los años, hecho que ha dependido del lugar, ya sea museo o institución, con la diversidad del público a tener en cuenta.

Siempre he considerado al espacio como un teatro instalado, que en cierto modo nos acerca a lograr una reivindicación a través de una metáfora, de un símbolo o de una acción. Podría haber recurrido a un proceso de teorización, pero resulta más creativa y positiva la experiencia de tener un espacio para armar y sugerir la colaboración de miembros de la misma institución, donde comienza la primera etapa de concientización temática del trabajo.

Entonces pensé que la intervención que presenté podía operar como un susurro político-histórico para socavar el discurso institucionalizado en contra del silencio de siglos, que arrastró herencias de valores sobre los cuerpos, discriminación y errores históricos, que nos involucra hoy como responsables de los tiempos que nos toca vivir. Por ello propuse para la intervención La materia se pudre pero no su sombra… (Alejandro Jodorovsky, Donde mejor canta un pájaro – Edición Ciruela) una forma plástico-poética de pensar-repensar la relación entre poder y política. Preguntándonos cómo estos cuerpos invisibilizados de algún modo representan la nación, si las sombras fragmentadas de los cuerpos convertidos en objetos pueden hacer llegar la luz y la memoria a quienes los miran. Porque sabemos que estas sombras no son las únicas, ya que las memorias históricas aún resuenan en los cuerpos torturados y desaparecidos, como dice Raúl Rodríguez Mola, germen aún inscripto en estas tierras que ha desplegado a lo largo de la historia las técnica empleadas por el poder sobre los sujetos. Seguramente miles de situaciones de invisibilidad de los cuerpos hicieron que pasaran a las sombras, al silencio de la historia y del tiempo. Presenté en esta muestra La materia se pudre pero no su sombra como un bosquejo de otro relato mayor que debe ser develado por los espectadores, en el que la poesía y los textos de Jodorovsky han sido el hilo para salir del laberinto a la luz sin olvidar las sombras.

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Detalle del objeto barco negrero, en la instalación en sala del CEPRAM.

Arte acción

En otras notas me he referido al montaje Cartografías del despojo efectuado en el Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, y cito, en este caso, el  montaje efectuado en el CEPRAM, Córdoba, agosto de 2012. Con las encargadas del área, se conformó intervenir pasillos, patios, sectores de descanso y vitrinas de exposición. Todo fue motivo para compartir e intercambiar opiniones y acciones. Cómo argüir la posibilidad de pensar, sentir en conjunto estos datos y en los procesos de las subjetividades, generando la posibilidad de encontrarnos. De este modo se armó “instalando/haciendo”.

Las instituciones ocupan un lugar que está relacionado con su propio aprendizaje y aportan el capital simbólico de los sujetos operantes.

El campo del adulto trae un aporte pre-establecido, pues ya tiene la estructura que la misma sociedad – estado que se ha encargado de ir organizándole “la mirada”. Es notable observar en estas instancias los mandatos familiares, prejuicios, etcétera. El desafío es instalar “otro concepto” del mirar, de búsqueda de verdad.

Sabemos que la invisibilidad produce resistencias en ambos campos.

Las miradas descreídas fueron cambiando de tonalidad.  Se fue armando un colectivo de ayudantes voluntarios por turnos y que a su vez participaban con sugerencias y acciones. Comenzó a funcionar lo solidario grupal. Este hecho fortaleció la acción / intervención.

Se insertó el debate político, histórico y cultural en la mayoría de las veces. Así el arte colaboró a destapar, sacar los velos. Lo tapado pesa. Se abrió un espacio de datos con textos a pegar, referidos a nombres de esclavos, edad, oficio, y precio pagados por ellos y por ellas…, teníamos sus nombres…, las marcas de sus cuerpos colgados en los patios a modo de esculturas de gran porte, pendientes de un hilo, que se agitaban al viento para que el aire las limpiara. Los fragmentos – cuerpos –  intervenidos con las  firmas de los contratos de compra venta y textos de diarios insertas en su piel transparente, resultan cuerpos tatuados como un libro de memorias del alma y del ser. El dato real es que ellos vivieron en la Estancia de Alta Gracia.

Así el arte posibilitó una participación crítica, consciente, de los procesos sociales, unida a un proceso de crítica en construcción, para insertar estos saberes como constitutivos de un proceso participativo.

Es recurrente en las diferentes muestras los relatos referidos a  abuelos,  o ancestros así, de modo aislado, que fueron perdidos en el olvido y que se cuentan eran negros, hecho que se reconoce en ese marco como que casi era  una costumbre y normal olvidar. Nos educaron que tanto negro como aborigen fueron borrados del pensamiento y de la historia oficial por los Martínez de Hoz, Rivadavia, Mitre, Roca, Sarmiento, se respondía a una cultura euro céntrica. Por este medio también se recupera la identidad pública como sujetos, y de este modo ir integrando saberes, de la identidad del mestizaje cultural con diferentes cosmovisiones, entre las cuales compartimos.

En el grupo se instala el debate sobre política, historia y cultura en la mayoría de las veces.

Se arma una paradoja entre la representación material e inmaterial. Entre lo expuesto y lo no dicho, lo que resuena y lo real que aporta el dato de verdad.

Conformación del colectivo y público

Fuera de la mirada de sectores más estilistas, se arma un espacio de arte y conocimiento. La estrategia es integrar al grupo de la institución y al público por llegar en un futuro próximo. Tanto actores como espectadores en las diversas actividades llevadas a cabo durante cuatro intensos días de producción formaron parte del grupo que comprendió y trabajó toda la problemática de un modo u otro ya ha pasado por su cuerpo-acción.

Ellos formaron parte de las voces para interpretar a “posteriori” con el público.

La presentación se organiza por estratos, fragmentos y citas, en este caso se tomaron fragmentos del libro José Francisco, esclavo, presentado el día de la apertura de la muestra. Es la historia del esclavo Francisco, que vivió en Río Cuarto, de la autora Delia Prado. Algunas citas del texto fueron pasadas sobre los grandes cristales que dan al patio – jardín interior. Otras citas y datos fueron trasladadas en grupos sobre soportes transparentes y también en vidrios y vitrinas expuestos y contra los muros. El vidrio, la vitrina, jugaron como metáfora de lo imposible, la palabra choca contra el vidrio, no puede salir. De afuera, sólo vemos el revés de la historia citada. Signo que connota el pensamiento, cuestiona o sirve para apoyar nuestro objetivo con respecto a lo contado en nuestra educación.

Apremiados por el tiempo estábamos pensando cómo armar la muestra, mientras ésta se armaba, en acción. Se produjeron intercambios de acciones, situaciones, pensamientos, analizamos el modo de ver del otro. Consideramos los modos de mirar: ¿que irá primero?, ¿cómo se completa el circuito?, ¿cuáles son los espacios de lectura?, ¿detalles de misterio? También los alumnos de la institución en este caso, al pasar preguntaron, se interesaron y sorprendieron al ver esta acción en el horario de clases. Algo similar, ocurrió en numerosas oportunidades en la muestra Cartografías del despojo, los visitantes tendieron a preguntar, opinar y participaron más sueltos en muchos casos que cuando la muestra estuvo oficialmente instalada.

La institución es partícipe de posibilidades de transformación y también padece de contradicciones y resistencias en algunos aspectos. Es destacable que la voluntad prevaleció sobre la inexperiencia y la sorpresa del montaje. Lo importante es que se manifestó como un actor en búsqueda de una verdad, más allá de desempeñar una actividad expositora.

Público

Se llevó a cabo por primera vez para el caso CEPRAM una práctica educativa en un colectivo artístico con personal más voluntariado. El alumnado y empleados de la institución intervinieron con diálogos donde surgieron palabras como dominio, poder, racismo, los silenciados de antes y de ahora. Se trató de destapar lo que estaba unido aún al sistema colonial, porque sabemos que “lo que dura perdura”.

En este caso en particular, debo reconocer que me sorprendió la cantidad de personas que opinaban y hacían alusión a la actual “situación” de esclavitud que estamos viviendo con el “cepo cambiario” (agosto 2012). Con ellos también se pudo conversar y aclarar… se hizo docencia de otro modo. Se trató de apuntar a una identidad integradora y los espacios de cultura que pueden transmitir estos procesos de transformación. Son tiempos de abandonar viejas prácticas convencionales por algo nuevo. Al introducirnos en esta aventura también podemos equivocarnos.

Además encontré adultos mayores profesionales, un público variado. Cuestionaron mucho, desconocieron mucho, encapsulados, dispuestos a  la discusión y, lo bueno, a aprender desde otras miradas, lo que significó mucho agradecimiento de parte del público por permitir asomarse, a la sorpresa, a lo tapado.

Observando gestos, conductas corporales vi muchos interesados, tomando notas, fotos… preguntando bibliografía, mucho desconocimiento del tema.

Entre el público estaban los indiferentes, ensimismados, caminando el espacio sin ver y otros discutidores negando el tema en cuestión, los menos.

En esa oportunidad, la presencia y actuación participativa de Marcos Esqueche con música e instrumentos afro, transformó la muestra en una práctica estética de diversos matices poniendo el cuerpo, la voz, la acción, lecturas, poesía y también el límite por parte del artista en más de una oportunidad.

En el cierre de la muestra hubo vino caliente con canela, bebida tradicional que nos permitió desde lo gustativo ingerir lo vivido y expuesto.

Días posteriores a la presentación del libro mencionado, y de la muestra, continuó la actividad colectiva llevada a cabo por Eva Coffaro, guía del Museo de la Estancia Jesuítica de  Alta Gracia, con experiencia de haber participado en la intervención de Cartografías poniendo su cuerpo, como espacio de memoria y sanación. En este caso fue amena y fructífera su participación con los alumnos del CEPRAM, para dialogar, preguntar sobre el tema y develar olvidos o desconocimientos.

Todos estos espacios de reflexión armada en un colectivo acerca de la representación como de los objetos expuestos despertaron emociones en el espectador abriéndose a espacios más profundos. Porque se produjo en el proceso un conocimiento, aprendizaje el cual, concluyó en una apropiación del pensamiento vivido por el sentimiento. Así, de esta manera, participaron diferentes disciplinas que integraron de diversos modos la vida de personas y objetos de aquel mundo cegado para ser develado y la tarea se sintió plenamente realizada, cuando los participantes asumieron como propios y llevaron a cabo expresiones creativas de su imaginario, es decir la labor docente de apropiación conceptual y práctico del tema ha sido llevado a cabo con un resultado positivo.

De esta manera el trabajo fue relacional y participativo. El espacio se conformó no sólo con el montaje estético sino que tuvo que ver con el compromiso de lo social histórico, para construir un pequeño aporte, una nueva mirada a través del arte.

Reflexión

Para Derrida: ¨Metaphora circula en la  ciudad, nos transporta con sus habitantes, en todo tipo de trayectos, con encrucijadas, semáforos, direcciones prohibidas, intersecciones o  cruces, limitaciones o prescripciones de velocidad. De cierta forma – metafórica, claro está, y como un modo de habitar – somos el contenido y la materia de ese vehículo: pasajeros, comprendidos y transportados por la metáfora.¨ (La deconstrucción en las fronteras de la filosofía. La retirada de la metáfora. Barcelona. Paidos, 1989).

Así metáfora nos transporta, nos lleva de un lugar a otro, nos empuja hacia delante.

Ya Marcuse se ha referido al arte como el rechazo del mundo como es.

Los objetos presentados deben sacar al espectador de su espacio reconocido, cómodo, confortable.

Se pone sobre una idea ampliada de la libertad.

Surge un concepto casi moral de lo imposible… pero es trabajando desde estos intersticios… liviandad, infalibilidad, incoherencia, libertad, movilidad…: sólo si liberamos al espíritu  se trabaja en una relación entre la palabra, el discurso y la interpretación, siendo el principal instrumento del caos al orden (I. Prigogine), el objeto es lograr una operación alquímica restauradora.

Observaciones:

Las personas no saben lo que les pasa, es algo que roza lo patético, lo apocalíptico está pasando… están fragmentadas las figuras y el espacio que aísla, que divide.

La imposibilidad de reflexión en la multiplicidad: con el alrededor y con el consigo mismo, difícil encontrar explicación a vitrinas, jaulas, habitaciones sin fin, cuerdas, mapas, marcas, tatuajes, vendas , rejas, rojos…, intervenidos con textos sobre carimbas, nombres de esclavos, precios y oficios, las barcas tumbeiras, naves fúnebres que transportan: plomo, cartuchos y huesos, plumas….

Los fragmentos observan… acompañan ¿se transmutan? Algo que roza con el no saber… con la ignorancia… así el espacio instalado lo saca de su espacio cómodo, reconocido, confortable.

A partir del hecho de reconstrucción de historicidad interno (pasado / presente / futuro) aparece la bipolaridad, melancolía, alegría, dolor… esto implica estar en conjunción frente al objeto representado.  Honrar, como danzar, un canto a los cuerpos de los muertos… Así asociado a un “enterramiento”, se produce una curación de las memorias. El no hacerlo produce un espacio en tensión o espera.  La situación de tensión queda ante el establecimiento de la duda respecto de si el objeto del hacer cumple o no con su deber. A pesar, de todo esto que pasa por el sujeto participante, (referido a sensaciones reveladas por espectadores) se establece la duda respecto de si el objeto del hacer cumple o no con su deber, pero de concretar la acción, en el estado interior de la conciencia, se advierte la concreción del hecho.

La cuestión: se trata de unir vida / muerte / enterramiento / trascendencia.

¿La transparencia: por qué? Porque tiene que ver con el hecho ritual de la luz, la luz que da la nueva vida, después de la oscuridad.

Porque la pérdida de la memoria, viene de la oscuridad, ella no reconoce las impresiones, ni las sensaciones, no reconoce nada que venga de los sentidos, de este modo se produce un corte en el contínuum relación vida/muerte.

De esta manera, estamos marcando el tiempo y la vida a través de un relato del tiempo de espera, de muerte, de resistencia en la línea del tiempo humano, resistir con resucitar, renacer, permanecer. Motivo del cual nos explicamos por qué se alumbran a los muertos.

Y así estos cuerpos alumbrados, transparentes, entran el proceso del ritual sanación / recuperación.

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La artista Hilda Zagaglia

Hilda Zagaglia es egresada de la UNC, con el título Licenciatura en Pintura.

Ha participado como invitada en múltiples muestras individuales y colectivas. Su obra fue presentada en congresos en Latinoamérica (Argentina, Brasil, Cuba, Bolivia, Guatemala y Perú), Europa (Francia, Italia) y EE.UU. (Nueva York).

Hacen mención de su obra en conferencias, libros de crítica de arte nacionales e internacionales.

hildazagaglia@gmail.com

www.hildazagaglia.com

El 23 de agosto se conmemora el aniversario de la insurrección, en 1791, de los hombres y mujeres sometidos a la esclavitud en Saint-Domingue, la parte occidental de la isla de La Española que, al proclamar su independencia, recuperó su nombre amerindio original: Haití. Esta revuelta comporta una reivindicación universal de libertad, que va más allá de cualquier límite de tiempo y espacio. Apela a toda la humanidad, sin distinción de origen ni de religión, y sigue resonando hoy con la misma fuerza.

Mediante el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, la UNESCO desea recordar la importancia fundamental de la transmisión de la historia para poner de relieve la lucha contra todas las formas de opresión y racismo que existen en la actualidad.

El efecto expansivo que provocó la revuelta de 1791 ha marcado el curso de las luchas de liberación de los pueblos y de los movimientos de defensa de los derechos humanos y civiles desde hace más de 200 años.

Cristaliza los desafíos, los conceptos y los principios que es imprescindible conocer en la lucha actual contra la esclavitud moderna y la trata de personas. Creemos que la enseñanza de esta historia puede colocar a los ciudadanos de mañana en el camino de la paz y la dignidad.

Fuente: Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.

Disponible en http://unesdoc.unesco.org/images/0025/002549/254962s.pdf

El conjunto de estancias jesuíticas muestra una obra material e inmaterial de gran trascendencia desarrollada por la Orden de la Compañía de Jesús. Estos valores fueron reconocidos por la UNESCO en el año 2000 al considerarlas un patrimonio de toda la humanidad. Lo que no se palpa tan fácilmente es pensar quiénes hicieron posible con su trabajo que estas estancias fueran construidas y funcionaran como tales (esclavos, asalariados, etc). Por ello, en 2014 la UNESCO distinguió a las estancias jesuíticas como sitios de memoria del proyecto de la Ruta del Esclavo. Sin embargo, visitantes locales y turistas no siempre reconocen lo que esto significa, y la visita al sitio termina siendo una experiencia meramente contemplativa.
El Grupo Córdoba | Ruta del Esclavo viene trabajando incansablemente desde el 2010 para acercar a los cordobeses a un interpretación profunda de este patrimonio. En ese contexto, se proponen dos jornadas introductorias y un taller vivencial en la Estancia Jesuítica La Candelaria para la comprensión holística del legado contenido en el sitio de memoria y la construcción de un conocimiento realmente significativo.

Cuándo:

  • Conferencias: 30 de agosto y 6 de septiembre de 2017 de 17 hs a 20 hs.
  • Visita al sitio de memoria: 9 de septiembre de 8 hs a 21 hs aproximadamente.

Dónde: Conferencias en el Museo San Alberto. Caseros 124.

Cuánto: $400 para público general. $350 para estudiantes.

Inscripciones: Cupos limitados.

  • Museo Histórico de la UNC (Obispo Trejo 242) de lunes a viernes de 9:30 hs a 15 hs.
  • Biblioteca Elma Kohlmeyer de Estrabou. Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. (Pabellón Agustín Tosco – Módulo “C”, Ciudad Universitaria) de lunes a viernes de 9 hs a 16 hs.

Más información en página de Facebook: Grupo Cordoba Ruta del Esclavo.

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El “día Internacional de las mujeres afrodescendientes” nace el 25 de julio de 1992 cuando mujeres negras de 32 países de América Latina y el Caribe se reunieron en República Dominicana para definir estrategias de incidencia política para enfrentar el racismo desde una perspectiva de género.

En conmemoración de esta fecha, compartimos con ustedes el poema que da título al libro “Rotundamente negra y otros poemas”, de la escritora y antropóloga afrocostarricense Shirley Campbell,

 
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